Estaba sentado como muchas veces con la cara colorada por el fuego que había armado hace una hora.
Solo en el medio de la pampa en una mano un agua de hierbas y en la otra un palo que al final tenía un choripan que se medio quemaba en las brasas del fuego.
No pensaba en mucho pero tampoco tenía mucho en lo que pensar... muchas veces había estado en ese lugar, no el mismo, pero muy parecido. A kilómetros de distancia o tal vez a unos pasos no más de ahí.
Una fogata más en medio de la noche. La única herida en el medio de la oscuridad. Un circulo rojo en en un plano oscuro.
Mañana igual que siempre solo iban a quedar los rastros del carbón y el suelo ennegrecido por el polvo del carbón, luego de unos días el viento y otras cosas de la pampa iban a hacer que poco rastro quedara de esa noche igual o parecida a muchas, infinitas otras. De un choripan al final de una vara y un vaso en la otra.
Y ahí derrepente en medio del bloque negro, Chaz! Chaz! dos chispazos y se prendió otra fogata ni muy lejos ni muy cerca. Dentro de la flama se logra divisar un palo con una longaniza ensartada al final.